Brillante

A Carlos Blanco lo veía cuando andaba enganchada a Crónicas Marcianas hace años, salió varias veces.
Personalmente me resultaba muy interesante, aunque echaba de menos que alguna parte de su, sin duda, extraordinaria inteligencia no le advirtiera que resultaba en ocasiones pedante y desconectado del nivel de comunicación del ser humano medio.
Me gustó lo que respondió en una de las intervenciones, que eran muy interesantes obviando el contexto, al responder a la pregunta de cual era su objetivo en la vida.
Respondió que quería encontrar su sentido, el por qué de la existencia, y lo dijo completamente en serio.

Me figuro que de ahí nació su motivación por estudiar teología, filosofía y egiptología... lo que me resulta raro es que aún no se haya dado cuenta de que por ahí no va la cosa, ¿o es que tal vez sí vaya por ahí?, quien sabe. Bueno, por mi parte tampoco lo sé, así que seré lo suficientemente humilde como para no corregirle.

Buceando en Google he encontrado su blog, que como él, es brillante, repleto de bondad y buenas intenciones para el conjunto de la humanidad.

De su libro "Mentes maravillosas que cambiaron la humanidad"
comenta:

"
Y, finalmente, en el último capítulo del libro he querido expresar mi convicción de que toda mente puede convertirse en maravillosa, justamente porque ser una mente maravillosa no se reduce a poseer un alto cociente intelectual, un don para las lenguas o una asombrosa capacidad de cálculo, sino a cuestionarse críticamente la realidad, lo que nos rodea, y atreverse a proponer ideas nuevas que hagan avanzar el pensamiento humano."

Absolutamente perfecto, su visión del camino que debería tomar cada ser humano como responsable de su papel en el desarrollo de la humanidad es tan nítida, que cabe preguntarse cómo es posible que esa no sea la actitud que se promueva desde que nacemos.

Y una vez que te lo preguntas e indagas en la respuesta, esta es también absolutamente nítida, se promueve la actitud contraria, porque es mucho más fácil dirigir una manada de simios estúpidos, que de hombres plenamente conscientes de su papel único e irrepetible en el destino de la humanidad.

Es una gozada saber que existen personas así, al menos compensa de alguna manera el horror y la tristeza de lo que significa vivir en este mundo.

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