Bora Bora

Y pasada la tormenta, amarrados por una cuerda al resto de lo que antes fue un orgulloso mástil, con el agua hasta el cuello y el sol ardiendo en el horizonte, él le dijo:
- Creo que ya sé por qué te quiero
Y ella respondió:
- Ahora sólo tienes que aprender a olvidarlo

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